Hechos de fragancia

Tu nariz es más poderosa de lo que pensabas. Así son estos hechos.

Hechos de fragancia

Los aceites de fragancia se han utilizado ya en la época griega y romana, cuando los atletas los usaban para tratar sus músculos antes y después de competir. Entonces, cuando una masajista deportiva comienza a lanzar aromas bonitos por la sala de tratamiento, no es solo por efecto: los mismos aceites esenciales todavía se usan para tratar la tensión muscular y reducir el shock que viene con las lesiones deportivas. Masajear los aceites esenciales en los músculos después del ejercicio puede dispersar la acumulación de toxinas, eliminar el ácido láctico y estimular el drenaje linfático. Sin embargo, en una situación cotidiana, las fragancias como la menta y el eucalipto pueden ayudar a revivir los músculos cansados y aliviar la fatiga que viene con el esfuerzo físico prolongado.

Olfato con el Cerebro

1. Neurona receptora olfatoria:

En nuestra cavidad nasal hay alrededor de 40 millones de receptores de neuronas olfativas esperando atrapar diferentes olores para enviarlos al bulbo olfatorio. Los ORN individuales tienen un ciclo de aproximadamente 40 días. Por lo tanto, se produce una renovación constante de nuevas células en el conducto nasal.

2. Bulbo olfativo:

Como intermediario entre la nariz y el cerebro, transfiere para siempre la información del olor, lo que le ayuda a distinguir los olores clave de otros olores que se producen al mismo tiempo. Por lo tanto, es una parte indispensable de nuestro instinto de supervivencia como humanos, ya que nos ayuda a obtener alimentos comestibles y nos permite detectar esos olores fantasmales de perros.

3. Cavidad nasal:

Una gran parte no tiene absolutamente nada que ver con el olor. Su función principal es purificar el aire que respiramos antes de que llegue a nuestros pulmones. Por lo tanto, es la humedad en la cavidad nasal la que disuelve las partículas de olor en forma líquida para que las neuronas olfativas puedan detectarlas.

4. El sistema límbico:

Mucho antes de que podamos hablar, desarrollamos este conjunto de estructuras como niños. Es un banco de memoria emocional, que almacena toda nuestra felicidad, tristeza, miedo, placer e ira, asignando sentimientos a diferentes estímulos. Y dado que el olor puede aprovechar directamente el sistema límbico, puede evocar cierta emoción de nuestro pasado sin nuestro permiso.

Impacto mental

Nuestro sentido del olfato es el único sentido que está conectado directamente al sistema límbico, nuestro centro de control emocional. Sin embargo, otros sentidos, como el tacto o la vista, requieren mucha "decodificación" antes de que puedan entenderse y provocar una respuesta. Esta conexión directa significa que las fragancias tienen la capacidad única de aprovechar nuestros recuerdos y afectar involuntariamente nuestros estados de ánimo, pensamientos, emociones e incluso nuestro rendimiento mental. Por ejemplo, si las coles de Bruselas causaron un accidente gástrico inoportuno en la mesa de la cena de Navidad cuando tenías cinco años, es probable que el simple olor de la verdura te haga sentir mareado como adulto.

MEMORIA

¿Alguna vez has notado cómo la más mínima fragancia de la fragancia de tu primer amor puede recordar al instante recuerdos vívidos de tu pasado "olvidado"? Con un 'banco de memoria' de entre 2000 y 4000 aromas en cualquier ser humano, es notablemente simple aprovechar la memoria involuntaria de uno con un aroma simple y dar vida a la imagen de esa jezabel que te dejó con el corazón roto cuando tenías trece años. .

El efecto "mágico" de la fragancia en su subconsciente se debe al hecho de que el bulbo olfativo está muy cerca del sistema límbico, donde se almacenan todos nuestros recuerdos, buenos, malos y feos.